jueves, 7 de mayo de 2009

LI JIE


Este prodigio de la naturaleza, que hasta hace poco permaneció entre las sombras del anonimato para occidente, ha emergido súbitamaente de entre las salas de conciertos europeas mostrando, no sólamente una depurada técnica, sino también una delicadeza y perfeccionamiento en cada uno de sus movimientos técnicos y expresividad musical, que prácticamente dejan perplejo al oyente. El arreglo de este elogiado "capriccio 24" para guitarra, nos deja atisbar la sofisticación y exquisitez con la que se vio hecho, dándole incluso un brio a la interpretación (por ser la guitarra un instrumento polifónico) que el violín original se vería ruborizado al medirse con tal instrumento...


...y tal intérprete.




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